Vives y cambias
Por Joan González
Creces y mutas, con raíces marcadas.
Eres la libertad que no lleva alas,
linaje que resuena en cada parte de tu piel,
semejante a la ceiba del trópico, que sin miedo crece.
Te llevas con todo mundo, y todo mundo te
lleva. Ahí donde la gente te agarra, contigo
tienen poder. Eres el portador de esperanza y
humanidad, la forma viva de las memorias
unidas.
Enlazaste naciones y creaste uniones,
y por ahí pasas de boca en boca sin más:
libre y ligera, dando frutos y flores,
con ese semblante que cambia con quien hablas.
Quien te conoce tiene el poder de hacer visible lo
invisible; eso que se guarda en el interior, tú lo
conectas al exterior. En conjunto con personas, eres la
evolución. Eres el puente del cambio propio.
El mundo te conoce aún sin ocupar espacio,
sin tener que habitar mereces galardones,
ciudades a tu nombre.
Mereces el mundo que ha crecido a la par contigo.
Permites, pues, que la memoria viva.
No permites que nada se extinga mientras
existas. Puedes cambiar y mutar, y no dejar de
existir. La gente te abraza y ama crecer contigo
a la vez.



