Testimonio de la bestia que nos acompaña
Por Giovanni Reyes
Ella lame las heridas en llantos lentos
cultiva amores en breves momentos
Nació fuerte para los débiles
nació sólida para los frágiles
nació inmortal para los mortales
nació inocente para los culpables
Creció cazando y criando imperios
entre nuestras manos evolucionó
recorrió montañas, mares y bosques
aprendió a rugir y en soledad acompañar
Moldeada por la codicia y la avaricia
su pelaje sirvió de alimento para la burguesía
Sus ojos para escribir tablas de falsas idolatrías
y sus alas para la declaración escrita
De su pasividad el humano creó
el día que la lluvia cae y ella ruge
de su salvajismo el arte habló
cuando la noche impera y ella surge
Todos la conocen y a incrédulos engaña
pues aburridos trazos forman sus patas
¡acaríciala! Qué no te hará nada
tal vez solo siga, asuste y muerda
¡Pero qué placer morir por sus garras!
hojas vacías reflejo del humano muerto complejo
sentimiento espejo del humano resurrecto alimenta
con sus palabras los miedos
No tememos al verso de tus pisadas
no dejes varadas a las páginas lastimadas
tememos siempre ver tu retirada
pues sin ti nuestro trazo sin alma vaga



