Promesa de piedad
Por Camila Gremion
Gran carroña de la prosa,
Llena de emoción deshecha y
De palabra robada,
Pero bella, bella cual bestia.
Bella cual manto de tierra santa,
Hecha un lío que sencillamente encanta,
Un ciervo a lo lejos me mira,
Temeroso, pero los ojos no me quita de encima.
En los ojos del conejo, veo los del niño,
Triste infante, apenas logra correr
Antes de que un grito lo logre sorprender,
Desgraciada infancia, cual muerte tiene que doler.
En el rostro de cada ave,
Veo a mí varón, que de mi todo sabe,
Maldito artista sin alas,
Solo te atrapan para quitarte las plumas.
En la silueta de cada can,
Veo una alma en pena sin acomodar,
Terrible y sinvergüenza muerte,
A los amados no los puedes separar.
Cruel mundo que nos tiene cautivos,
Cada jaguar es un alma hecha volcán,
Horrenda belleza ignorante,
Si por el estampado no fuera, no tendrían lugar.
Criaturas que juegan a matar,
Armas guardan para intimidar,
Estúpidos que aman el odiar,
Asquerosa humanidad,
¿Por qué como animal no pudiste quedar?
¿Por qué nunca te rendiste a la piedad?



