Las palabras nombran la vida
Por yuls
La palabra
es un
animal; te
pica y arde en la piel, en el corazón
incomodan. En cantidades hacen
falta en los jardines.
La palabra es
un animal sigiloso; se cuela,
nombra el sentir como cual pájaro
le susurra al sol por el bello
amanecer una alegría, y el búho le
reclama con angustia su oscuridad
anhelada donde se cubre como la
niebla a las montañas.
La vida que parece pasar
se recuerda; lo vivido se extraña, lo
no he hecho se sufre por la ausencia
de nombrar con
palabras, con
palabras el dolor de dejar ir, el de
no atreverse.
La palabra es un animal
que acaricia las heridas, que unidos
resisten, que viviendo en el papel
encuentran formas de dejar huellas
como un oso regresando a su
cueva.
Se me acaban las palabras, no
siento vida, no nombro más
que melancolía y como los grillos, grito
de auxilio.
Necesito que broten de mí como la
muerte, la vida; escribir palabras no
dichas, necesarias para poder contar
como la abeja cada flor, cada palabra
que salvó del desconsuelo de este
mundo que me ayudó a recordar el
gozo de la vida, del encuentro en mi
tierra, en mi madre, entre de mi
enredadera de ser donde yo soy la
palabra y el animal es la vida que llevo
dentro que busca sin encontrar
inagotablemente nombrarse.



