El lenguaje y la palabra: un ave fénix que vive con su gente
Por Elsy Góchez
El lenguaje simplemente podría decirse que es aquello que nos hace humanos, que nos diferencia de otras especies; me atrevería a decir, incluso, que es la cúspide de nuestra evolución, aquella que nos marcó como la criatura dominante de este planeta. Más que un intercambio de información, es un ser palpitante; que nace, crece, se reproduce y muere; evoluciona con nosotros; se vuelve un lazo entre lo que estuvo, lo que está y lo que estará.
“Una chica vivió como hoy vivo yo, hace cien años. Y está muerta. Yo soy el presente, pero ya sé que yo, también, pasaré. El momento cúlmine, el ardiente destello de luz, vienen y se van, una arena movediza continua”. –Sylvia Plath
Nuestra lengua ha trascendido ya desde hace milenios lo que sería para cualquier otra especie del planeta: se volvió un arte, aquello que es verdadera y únicamente humano. Desde versos que comparten la experiencia humana y la expanden hasta lo desconocido; un bosquejo de nuestra propia alma; una forma de comprendernos a nosotros mismos; un escape a otro papel en la vida; y una y mil soluciones a nuestras dudas existenciales. Sin lenguaje, bien podría decirse que no habría civilización.
Por lo mismo, es el lenguaje el legado de la civilización humana, volviéndose como un animal que pasa un ciclo de vida. Nace, al nacer un poblado, una cultura, una civilización; se reproduce, al expandirse esta civilización y abarcar más territorio; y muere, cuando una cultura desaparece o una civilización cae. Sin embargo, si hemos de describir la lengua como un animal, esta podría ser más bien un animal mitológico, pues tiene la capacidad de renacer como el ave fénix y seguir en el imaginario colectivo mucho después de que su civilización original haya caído. Remontémonos a la Antigua Roma, cuya caída dio origen a las llamadas “lenguas romances”, que siguen vivas hasta el día de ahora. Pero no solo llega hasta ahí, manteniéndose el latín vivo en ciertos círculos, ya que el lenguaje es cultura, y esa cultura definitivamente no ha sido olvidada.
Sin duda, esto levanta preguntas, ¿qué historia estamos contando? ¿qué culturas estamos preservando y a cuáles estamos dejando desaparecer? La respuesta se remonta al colonialismo, rastros del cual seguimos teniendo hasta hoy. Como bien se dice, “la historia la cuentan los vencedores”.
“El colonialismo es un sistema político y económico en el que un Estado o metrópoli domina y explota a otro pueblo denominado colonia. Se establece a través de la fuerza y conlleva componentes religiosos o ideológicos. Lo instalaron principalmente las potencias europeas sobre el resto del mundo entre los siglos XV y XX. Las metrópolis impusieron sus sistemas y estilos de vida sobre los pueblos colonizados, obstaculizando su participación en la administración de sus territorios o llegando a esclavizarlos”. –(Kanfoudi, 2023)
La conquista forzosa de América no solo significó pérdida de territorio y muerte material, a su vez implicó el genocidio cultural de la mayor parte de las civilizaciones originarias. Con esta conquista ideológica sobre quienes sobrevivieron la masacre, vino la pérdida de siglos de conocimiento al que nunca tendremos acceso. Los conquistadores impusieron su lenguaje, su religión, su cultura; denominando “salvajes” a aquellos pueblos que sometían; imponiéndose no solo como “el centro de la cultura y el lenguaje”, sino también como “héroes”, que “civilizaban” pueblos.
La historia del continente americano es una bañada en sangre, una que sigue en pie hasta el día de ahora, de una u otra manera. En El Salvador, el lenguaje oficial es el español y la religión principal la católica, la cual está reconocida con su propia personalidad jurídica dentro de la propia constitución, en el artículo 26 (Asamblea Legislativa - República de El Salvador, 1983). El cual, es el caso para muchos otros países latinoamericanos, donde han menospreciado su herencia cultural, han borrado a pueblos originarios y han atraído inmigración europea en un intento de “mejorar la raza”. El lenguaje que prevalece es el importado de Europa, la historia que prevalece es la que ellos mismos se contaron, una que pone a Europa como el foco y a Latinoamérica como algo secundario y exótico, un simple patio trasero para las que sí son “grandes potencias” (a pesar de que esta idea ha dejado de ser la completa realidad). El español no nos pertenece del todo, como tampoco el nombre de nuestro continente, ni aquellos símbolos que consideramos nacionales (la gran mayoría de ellos heredados de su conquista).
“Vivía en un país en miniatura, una mancha en el mapa, inmerso en un vasto y prodigioso continente donde el progreso llega con centurias de atraso: tierra de huracanes, terremotos, ríos anchos como mares, selvas tan tupidas que no penetra el sol; un suelo en cuyo humus eterno se arrastran animales mitológicos y viven seres humanos inmutables desde el origen del mundo; una desquiciada geografía donde se nace con una estrella en la frente, signo de lo maravilloso, región encantada de tremendas cordilleras donde el aire es delgado como un velo, desiertos absolutos, umbrosos bosques y serenos valles. Allí se mezclan todas las razas en el crisol de la violencia: indios emplumados, viajeros de lejanas repúblicas, negros caminantes, chinos llegados de contrabando en cajones de manzanas, turcos confundidos, muchachas de fuego, frailes, profetas y tiranos, todos codo a codo, los vivos y los fantasmas de aquellos que a lo largo de los siglos pisaron esa tierra bendita por tantas pasiones. En todas partes están los hombres y mujeres americanos, padeciendo en los cañaverales, temblando de fiebre en las minas de estaño y plata, perdidos bajo las aguas mariscando perlas y sobreviviendo, a pesar de todo, en las prisiones”. –Isabel Allende
A pesar de que la realidad ha cambiado y hoy en día existen nuevas potencias en la tabla de ajedrez que es la Sociedad Internacional, preceptos como que Europa es la cuna y el cúlmine cultural se mantienen. El olvido de las lenguas originarias es un síntoma directo del borrado de su cultura, y por lo mismo, el luchar por mantenerlas vivas es un acto de rebelión. El lenguaje no solo nos conecta con nuestro pasado, sino que es un estamento para el futuro. ¿Cuál será el que le dejemos a futuras generaciones?
La lengua se hace y se deshace cada día, evoluciona, respira a través de sus hablantes. Lo que las sociedades utilicen y no olviden, será lo que se mantendrá vivo; será lo que hará que esa maravillosa ave fénix mantenga sus llamas y que dentro de siglos cuente una historia sobre nosotros. ¿Cuál es la historia que como latinoamericanos queremos contar?
Bibliografía
Mussio, V., & Mussio, V. (2021, 10 junio). Los diarios de Sylvia Plath: algunos fragmentos (parte I). TRAFKINTU Sociedad de Autores. Recuperado 10 de septiembre de 2025, de https://trafkintu.com.ar/valeria-mussio/los-diarios-de-sylvia-p
Kanfoudi, A. E. (2023, 16 junio). ¿Qué es el colonialismo? El Orden Mundial - EOM. Recuperado 17 de septiembre de 2025, de https://elordenmundial.com/que-es-colonialismo/
Asamblea Legislativa - República de El Salvador. (1983). Constitución. Recuperado 17 de septiembre de 2025, de https://www.asamblea.gob.sv/sites/default/files/documents/decretos/171117_072857074_archivo_documento_legislativo.pdf
Allende, I. (2003). De amor y de sombra. De Bolsillo.



