La lengua
Por marti
La lengua respira,
no de aire,
sino de bocas que la pronuncian.
Nació antes que yo,
pero me obsequió sus hilos
para bordar mis primeras palabras.
Siempre es madre,
porque me arrulla en canciones antiguas. Siempre es hija,
porque tropieza y cambia conmigo.
En su piel guarda silencios,
promesas que no se dicen, gritos que no se
entienden.
La lengua se enferma,
cuando la arrancan de su tierra,
cuando la atan al silencio,
cuando la doblan en otro acento,
cuando lo ajeno la corrompe.
Y aun así, sobrevive,
como si supiera que sin ella
yo no sería más que un cuerpo mudo,
una sombra sin memoria, un alma sin razón.
Yo habito en ella,
y ella habita en mí,
como un río que me invade
cada vez que lo cruzo.



